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Usurpación de identidad: proteger tus datos y tus cuentas

Robo de datos, filtraciones, secuestro de cuentas y falsos servicios públicos: cómo protegerte de la usurpación de identidad y reaccionar a tiempo.

La usurpación de identidad consiste en hacerse pasar por ti para actuar en tu nombre: abrir un crédito, crear cuentas, contratar un servicio o engañar a tus allegados. No siempre hace falta tu documento físico. A menudo basta con unos pocos datos dispersos: nombre, fecha de nacimiento, dirección, número de teléfono y, a veces, una copia de tu DNI obtenida en una filtración.

De dónde salen los datos

Los estafadores arman un perfil a partir de varias fuentes. Una filtración en un servicio online expone millones de correos y contraseñas de golpe. Un mensaje de phishing captura una credencial. Las redes sociales y los brokers de datos completan el cuadro con lo que has publicado o lo que circula sobre ti. Juntas, esas migajas se convierten en una identidad utilizable.

Las formas más extendidas

La usurpación adopta caras distintas según el objetivo.

  • El secuestro de cuentas existentes, mediante contraseñas reutilizadas o robadas por phishing.
  • La apertura de cuentas o créditos a tu nombre, a partir de documentos sustraídos.
  • Los falsos servicios públicos, que reclaman tus datos bajo la apariencia de un trámite oficial.
  • La usurpación social, en la que alguien se hace pasar por ti ante tu familia o amigos para estafarlos.

¿Tienes dudas sobre un mensaje o una solicitud? Describe la situación en nuestro test de estafa para obtener una primera orientación.

Tres reflejos de protección

La mejor defensa es preventiva. Tres hábitos reducen mucho el riesgo.

  1. Usa una contraseña única por servicio. La reutilización convierte una sola filtración en una llave maestra. Un gestor de contraseñas genera y recuerda esas claves por ti.
  2. Activa la verificación en dos pasos allá donde sea posible. Así, una contraseña robada ya no basta para entrar.
  3. Limita tu exposición. Cuantos menos datos tuyos circulen, más difícil resulta reconstruir un perfil fraudulento.

Vigilar y limpiar tu huella

Vigilar tus cuentas significa revisar con regularidad los accesos activos, los movimientos bancarios y las alertas de seguridad. Muchos servicios ofrecen un historial de conexiones: un dispositivo o un lugar desconocido merece un cambio de contraseña inmediato.

Reducir tu huella pasa también por borrar los datos que retienen los brokers. Puedes hacer estas gestiones tú mismo, empresa por empresa, o delegar la retirada en un servicio especializado como Incogni, que contacta a los brokers para que eliminen tu información.

Si eres víctima

Actúa rápido y guarda pruebas. Bloquea cualquier dato bancario comprometido, cambia las contraseñas afectadas desde un dispositivo limpio y conserva las evidencias (capturas, cartas, referencias). Presenta denuncia si existe perjuicio y apóyate en la Oficina de Seguridad del Internauta, que orienta según tu situación y el tipo de ataque.

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